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junio 09, 2025

Sao Paulo y José de Anchieta

Monumento a Anchieta en Sao Paulo (Praça da Sé)

São Paulo es una ciudad localizada en el sureste de Brasil y constituye un importante centro económico y cultural. Su población de 22 millones de habitantes la convierte en la ciudad más poblada de Latinoamérica.

São Paulo en sus orígenes tiene relación con las misiones jesuitas. Los jesuitas encontraron apoyo en los indios liderados por Tibiricá y Caiubí, quienes construyeron en la meseta del “Planalto de Piratininga” una pequeña casa que se denominaría “Patio do Colegio” y que sirvió, por casi un año, de iglesia, colegio y brindaba abrigo a unos veinte religiosos jesuitas. El 25 de enero de 1554 (día de San Pablo) se celebró la primera misa en el “Patio do Colegio”, acontecimiento que quedó como referencia fundacional de la ciudad.

En aquella época, tuvo gran relevancia el jesuita José de Anchieta. Este misionero fue un poeta, dramaturgo y académico. Siguiendo con la convicción jesuita de valorar a la gente y a las culturas de los pueblos evangelizados, Anchieta escribió la primera gramática en lengua Tupí y numerosas cartas describiendo la vida y costumbres de los indígenas. Además, recorrió a pie los territorios de lo que hoy son Argentina, Uruguay, Brasil y estudió con detenimiento su flora, fauna y geología.  

Los jesuitas en ese tiempo no sólo se preocupaban de atender las necesidades espirituales de los indios, sino también de sus realidades terrenas. Los religiosos hacían las veces de médicos y de farmacéuticos; realizaban sangrías en indios enfermos y hasta ayudaban en los partos. Defendieron a los indios de la institución del esclavismo que fue desarrollado en la economía colonial portuguesa. Este respeto a la cultura y derechos de los indígenas nunca se perdería, por eso los jesuitas tuvieron problemas con los colonos hasta que finalmente en el año de 1760 serían expulsados de las colonias Portuguesas. Estos hechos quedaron muy bien representados en la película “La Misión”.

José de Anchieta falleció el 9 de junio de 1597. El 10 de agosto de 1736 el Papa Clemente XII lo declaró Venerable. Juan Pablo II lo beatificó el 22 de junio de 1980 y el Papa Francisco lo canonizó el 3 de abril de 2014. Cada 9 de junio se celebra la fiesta de San José de Anchieta.

marzo 31, 2014

Bilbao despide al mejor alcalde del mundo

Lector disfrutando del periódico en Alhóndiga
Quien visita la ciudad de Bilbao se encuentra con una ciudad dinámica en la que se incentiva el arte y la cultura (Museo Guggenheim, Centro de Ocio y Cultura Alhóndiga), cuenta con un buen sistema de transporte público y con espacios para ir en bicicleta o caminar. Más allá de la infraestructura, hay iniciativas que estimulan la participación ciudadana como por ejemplo, bibliotecas públicas y espacios de formación por zonas barriales, disponibilidad de ascensores para acceder a barrios altos de la ciudad, estímulo a grupos asociativos ciudadanos, etc.

Actualmente Bilbao es muy diferente de lo que fue hace una treintena de años. La gente adulta y de mediana edad la recuerda como una ciudad gris producto del humo de las fábricas de hierro y acero. En la transformación de la ciudad tuvo mucho que ver Iñaki Askuna, quien por su gestión como alcalde fue reelegido, llegando a gobernar la ciudad por casi 15 años (1999-2014). En su trayectoria ganó numerosos premios, uno de los cuales fue el de mejor alcalde del mundo (World Mayor Prize - 2012) concedido por The City Mayors Foundation. Hoy, en la Basílica de "Nuestra Señora de Begoña", los bilbaínos le dan su último adiós a su alcalde, quien llevaba años sufriendo un cáncer. Lo que me llama la atención son tres cosas de las que se hacen eco los medios de comunicación: su vida como servicio, su apertura al diálogo y su fe personal. 

Recuerdo que hace unos años en un colegio pregunté a unos jóvenes que estaban próximos a graduarse: ¿Quién desea ser político? Nadie levantó la mano, porque asociaban el ser político con ser ladrón y corrupto. En un contexto general en el que la política se encuentra desacreditada, resulta gratificante que todavía hay casos en los que la política es vista como un servicio. Iñaki Azkuna fue un médico radiólogo que pasó de examinar pacientes a examinar con ojo clínico la ciudad,  reconocer sus males y aplicar los correctivos necesarios. Lejos de usar la alcaldía para hacer un proselitismo que garantice el poder para su partido (Partido Nacionalista Vasco - PNV) Iñaki sirvió a su gente desde sus necesidades concretas. 

En el servicio de la alcaldía Iñaki Azkuna se caracterizó por ser una persona de diálogo, característica reconocida por diversos sectores políticos y sociales. Lo sorprendente es que supo mantener el equilibrio en una época difícil, ya que tuvo que sortear no solamente diversas polarizaciones políticas (ya sea de gobiernos de izquierda o de derecha) con las típicas visiones políticas ya sea cercanas a la monarquía o a una visión más republicana, sumado a un tiempo difícil en el que estaba presente la violencia de ETA. En este contexto complejo, hubiera sido más fácil ponerse en uno u otro lado de la trinchera ideológica y cerrar filas frente al adversario político.

En medio de la lluvia, la gente contempla en el Ayuntamiento las flores en honor a Azkuna 

Finalmente, Azkuna fue un hombre de fe en el ser humano pero también en Dios. Como creyente católico, supo expresar su fe desde la sinceridad y sencillez. Alguna vez escribió una oración a la “Amatxu” (= madre en euskera) Andra Mari de Begoña (Nuestra Señora de Begoña) pidiendo intercesión por la ciudad. Al final de sus días, sabiendo que tenía los días contados por su cáncer, pidió “un funeral sencillo en el que la gente sencilla de Bilbao pudiera acompañarle”. La expresión pública de la fe de un alcalde resulta sorprendente más todavía en el contexto europeo secularizado, en donde la  fe religiosa se considera un asunto totalmente privado, por lo que expresarlo públicamente es un asunto no bien visto, que evidentemente no da “puntos” a la hora de las elecciones. En España, el asunto se complica más por la historia del franquismo y lo que llaman el nacionalcatolicismo, que hasta ahora causa heridas y polarizaciones que entorpecen el diálogo.

En definitiva, Iñaki Azkuna fue un político que no se quedó como mero “funcionario” trabaja sin descuidar el cálculo político. El ser alcalde lo llevó como un servicio vital desde el amor a su ciudad y su gente. Por eso muchos lo recuerdan no como un funcionario, sino como un padre que pasó a ser casi como un patriarca que logró “refundar” la ciudad no desde el discurso proselitista, sino desde la acción. Por eso, como afirma el diario local “El Correo”, podemos decir que “Bilbao se queda huérfano”.

Un mensaje agradecido a Iñaki  Azkuna, el alcalde querido

junio 20, 2012

Enseñanzas del Camino de Santiago


La semana pasada tuve la oportunidad de peregrinar, esta vez no metafóricamente, sino realmente en un trecho del Camino de Santiago por la vía portuguesa (Galicia), junto a un excelente grupo de jóvenes estudiantes muy comprometido y animado de la U. Comillas.

El camino de Santiago tiene un milenio de historia en la que millones de peregrinos han dejado sus huellas. Algunos los trechos del camino se confunden con nuestra modernidad (carreteras asfaltadas y puentes de concreto), otros sectores se insertan en la naturaleza con una vegetación  maravillosa, y otros trechos pasan por caminos que hace siglos eran nada menos que ¡las vías del imperio romano!

Continuamos caminando luego de salir
del albergue por la mañana.
Actualmente no podemos vivir sin internet, teléfonos móviles, medios de transporte veloces (automóvil, avión y tren). Estas facilidades de la vida moderna, algunas de las cuales tienen menos de un siglo de vigencia, hacen que no  dimensionemos cómo vivió la humanidad en siglos  pasados. El caminar de una ciudad a otra era un hecho común, y en esos tiempos, el medio de transporte más veloz ¡era el caballo!

El peregrinar y recorrer muchos kilómetros a pie puede parecer exótico para alguien acostumbrado a las facilidades de la vida contemporánea. Con todo, la experiencia humana del peregrinar y de la búsqueda sigue intacta. Después de todo, el peregrinar en el Camino de Santiago no es solo caminar, es también un camino de aprendizaje que también puede ser aplicado a la vida. Aquí comparto las diez enseñanzas que me ha brindado el camino de Santiago: 

1. Actitud. Es diferente caminar con una mirada de turista que caminar como un peregrino. No es lo mismo caminar desde la indiferencia, que caminar abierto a la fe, esperanza y con sentido de búsqueda.  

2. Planificación y flexibilidad. El camino de Santiago es una experiencia que no se puede improvisar. En nuestro grupo, gracias al excelente equipo coordinador (Fernando, Carmen y Javier) sabíamos desde dónde partiríamos, cuántos kilómetros haríamos por día (más o menos unos 20 km al día), en qué localidades nos quedaríamos para descansar y encontrar albergue, alimentación, etc. Esto implicaba también tener claro los momentos para acostarse y levantarse para poder continuar con el camino. 
Con todo, la planificación no puede ser una camisa de fuerza, tiene que ser abierta a las sorpresas, muchas veces maravillosas, del camino. Por ejemplo, en una ocasión, una familia amiga de Javier generosamente nos regaló unas empanadas que fueron nuestra cena. Dicho gesto al ser gratuito y no estar planificado, hizo que aquello que se había comprado para la cena teníamos que cargarlo en nuestro equipaje y llevarlo en el camino al día siguiente (¡incluyendo unos pollos que pesaban como piedras!). 

Equipaje para que no me pese... y para
¡no pagar  tarifa extra en la aerolínea Ryanair!
3. Ligero de Equipaje [1]. El equipaje es muy importante para la caminada. Con todo, en un afán de tener todo claro, planificado, corremos el riesgo de llevar un pesado fardo a nuestras espaldas. Es necesario diferenciar entre lo imprescindible y lo accesorio. También podemos considerar aquello en lo cual podemos apoyarnos en otros. En mi caso, tuve que hacer una decisión nada fácil ya me encantan las fotos pero consideré que era mejor ¡no llevar cámara!. Al tener una cámara aparatosa, iba a representar  un estorbo y preocupación. Por suerte, como íbamos en grupo, siempre hay alguien que lleva cámara y encontré ¡un ángel moderno que llevaba una cámara y no se perdía una ocasión para disparar! ☺ ¡gracias amigo Ángel! [2]

4. Junto a otros. El caminar junto a otros hace que el camino sea menos pesado. En ocasiones esa persona que camina junto a nosotros es nuestro compañero(a) o nuestro amigo(a). En otras ocasiones, puede que no conozcamos a la persona, pero el camino nos acerca. En uno de los albergues nos encontramos con Don Jesús, quien ya se había hecho unas ocho veces el camino de Santiago. A pesar de sus más de 70 años, estaba haciendo ¡su noveno recorrido! Su sueño era abrazar una vez más al "señor Santiago" (así le dicen al apóstol).

5. Caminar por objetivos. Como dice una canción mexicana: ...no hay que llegar primero sino hay que saber llegar…[3] En el caminar siempre hay alguien que está al frente, en medio o en el último lugar. En el grupo a veces yo me encontraba en el primer lugar, otras veces en el medio, y otras en el último lugar. Lo importante es caminar. Cuando estuve delante, pude compartir con Rodrigo, un joven estudiante que le gusta el maratonismo y me compartió que en sus carreras suele ponerse objetivos, va poniendo submetas en sus recorridos, de tal manera que sabe cuántos kilómetros por tiempo realizará dependiendo si se trata un recorrido de 10 km, 14 km o de 42 km.  Es decir, el saber llegar implica trazarse metas, caminar por objetivos. 

6. Caminar con alegría. Hay una gran diferencia entre caminar con una cara larga o con alegría. Evidentemente el cansancio, la sed y el hambre se reflejarán en nuestro rostro. Pero al mirar en el camino las maravillas de la naturaleza, al charlar con un compañero de camino, al compartir las peripecias en los albergues, no podemos más que ¡estar alegres y agradecidos!

7. Ritmo personal. Para caminar hay conocer los propios ritmos, conocer nuestros límites y posibilidades. El intentar llevar el ritmo de otra persona puede llevar a subreesfuerzos y lesiones innecesarias. 

8. Disfrutar del paisaje. En el caminar se puede estar tan preocupado por las piedras del camino, que no nos permitimos contemplar el paisaje, observar las flores, disfrutar de la contemplación del amanecer. 

9. Saber pedir ayuda. Hay ocasiones en las que el camino se vuelve más pesado. Hay momentos en los que estamos sedientos, y se nos ha acabado nuestras reservas de agua. O tenemos energía baja, por lo cual quisiéramos que alguien nos regale un dulce, un chocolate que nos devuelva la energía. Es necesario saber pedir ayuda y sobre todo, dejarse ayudar.

10. Perderse y encontrar el camino. En el caminar a veces nos encontramos con bifurcaciones o señales confusas. En el camino de Santiago, el símbolo por excelencia es la conchaque dependiendo donde esté la dirección de las estrías o surcos, sabremos hacia dónde debemos seguir. A veces dicha orientación se encuentra cubierta por vegetación o se contradice con otras flechas pintadas. En todo caso, perderse no es un problema ya que forma parte del caminar. Lo importante es retomar el camino.

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[1] Frase tomada del título del libro de Carlos G. Vallés: “Ligero de equipaje. Tony de Mello: un profeta para nuestro tiempo” (Editorial Sal Terrae).
[2] Agradezco a Ángel Ruiz Kontara por autorizarme a poner sus fotos en este post.
[3] Canción “El Rey” del cantante y actor Vicente Fernández.

enero 27, 2012

Escaleras de esperanza

Eran cerca de las seis de la tarde y en el Paseo de la Castellana (Madrid) se observaba a muchas familias que iban cargando una escalera. ¿De qué se trataba? ¿Quizás las personas se unieron para limpiar las calles, pintar las paredes o cambiar las lámparas?. En tiempo de crisis, toda iniciativa es bienvenida. Pero las calles no estaban sucias, no había tarros de pintura y las lámparas estaban muy altas para una simple escalera.

Con un poco de atención, se podía observar que las escaleras no tenían la función para hacer algo, sino para ver algo. Rápidamente se iban colocando las escaleras a lo largo de la avenida y los primeros privilegiados eran niños y niñas que, a medida que subían los peldaños, incrementaban su alegría, puesto que el gran acontecimiento de la “Cabalgata de Reyes” estaba por comenzar.

Llegada la hora prevista de aquel cinco de enero, el ambiente se inundó de color, música y alegría. A lo largo de la cabalgata se lanzaban miles de caramelos para alegría de aquellos pequeños y también adultos con corazón de niño. En la cabalgata había diversos motivos representados: cuentos infantiles, bomberos, animales mágicos... En medio de tan diversos temas, algo curioso para mí fue no ver ninguna representación del niño Jesús, ¿será que implícitamente estaba representado en todos los niños?

En el recorrido de la Cabalgata, había algo que sobresalía por su sencillez y originalidad. Eran dos marionetas que, a pesar de no estar sobre un carro, se las podía ver claramente, incluso sin necesidad de escalera. Las marionetas representaban a una pareja de abuelos africanos, Soumaila y Assetou. Los abuelos gigantes bailaban graciosamente al ritmo de la música con movimientos muy naturales: daban giros, se abrazaban, se inclinaban, movían los hombros...


¿Cómo lograban bailar dichas marionetas? El sistema de movimiento al no ser mecánico, parecía traído de un mundo mágico… Pero si observábamos con atención, quienes daban vida a esos muñecos eran dos personas africanas que estaban debajo de cada muñeco, y los movían gracias unos delgados hilos que pendían de sus articulaciones. Con su participación, los artistas africanos de la compañía Les Grandes Personnes d'Afrique brindaban un toque diferente y novedoso a los temas clásicos de reyes. Y a los asistentes, subidos o no en una escalera, nos permitían creer y tener esperanza en una España acogedora y diversa.

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* Para enterarte más detalles sobre los títeres gigantes africanos (de Burkina Faso) que se presentaron en la Cabalgata de Reyes: http://www.casafrica.es/

** Para ver más fotos de las marionetas gigantes, entra a Flickr Peregrino

diciembre 15, 2011

Cuando la experiencia vital supera las palabras

El ser humano es un ser relacional, por lo cual no se conforma con tener experiencias vitales, sino también quiere compartirlas.

¿Qué hacer cuando las palabras quedan cortas frente a la experiencia vital? ¿qué hacer cuando el silogismo exacto y el razonamiento lógicamente perfecto no bastan para explicar lo vivido, lo soñado, lo esperado, lo amado?

¿Qué hacer…? ¡Hay que hacer poesía!

La poesía con sus metáforas abre nuestra percepción a nuevos horizontes aproximativos a una experiencia que nunca podrá ser "atrapada" en su totalidad, y menos aún podrá ser explicada por unas premisas del razonamiento lógico. Eso fue lo que hizo San Juan de la Cruz (s. XVI), quien mediante su poesía intentó compartir su experiencia en la que se imbricaba íntimamente lo humano y lo trascendente. Por eso, ¡merecidamente es el patrono de los poetas de habla hispana! (Celebramos su memoria el 14 de diciembre).


Segovia - Paseo de San Juan de la Cruz


Cántico Espiritual
(Extracto de las canciones entre el alma y el Esposo) **

 ¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.


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* Si quieres ver fotos exclusivas del lugar donde está el cuerpo de San Juan de la Cruz (Iglesia del Carmen) y fotos de la ciudad de Segovia, ingresa a mi cuenta Flickr.
** Accede aquí al Cántico Espiritual completo con versos enumerados y notas de estrofa, sílabas y rima.

noviembre 09, 2011

Picasso y el peregrinaje de la vida

Cuando tengo tiempo, me encanta caminar sin rumbo por el centro de Madrid y que me sorprendan sus múltiples plazas en medio de enmarañadas calles. Hace más de un mes, en una de esas caminatas me encontré con una gran edificación que resultó ser el Museo Nacional del Prado. Aprovechando este encuentro accidental, me acerqué para preguntar los horarios y precios para volver otro día con más calma. Cuál no sería mi sorpresa que a esa hora de la tarde, la entrada estaba liberada, así que, sin pensarlo, me sentí “empujado” hacia el museo. Tenía solo unos 30 minutos antes de que cierren. ¿Qué hacer en tan corto tiempo? Luego de dar unos pasos me encuentro con una sala que albergaba la pintura visitante “La acróbata de la bola”. ¿Pintura visitante? Sí, porque a pesar de que esta obra sea creación del pintor español Picasso, no pertenece a ningún museo Español, pertenece al Museo Pushkin de Moscú, por eso se encuentra en Madrid solo “prestadita” hasta diciembre.

En la pintura se presentan dos figuras humanas tomadas del mundo circense. Ambas figuras se encuentran apoyadas sobre sólidos geométricos. En un primer plano y de espaldas, se encuentra un hombre grueso, de apariencia pesada, sentado sobre un cubo. En un segundo plano se encuentra una graciosa acróbata haciendo equilibrio sobre una bola. La primera figura presenta trazos marcados por sombras que le proporcionan tridimensionalidad, acrecentando así su pesadez; mientras la acróbata presenta trazos suaves, dando así una sensación de levedad. En el fondo del cuadro se ve un paisaje borroso donde está una mujer junto a un niño, un perro y un caballo blanco.

Al contemplar “La acróbata de la bola” se me ocurrió que se la puede asociar simbólicamente con la idea del peregrinaje vital. El peregrinaje es leve y a la vez es inseguro, ya que el peregrino más que conocer las rutas, las va descubriendo. Como dice Antonio Machado: Caminante no hay camino, se hace camino al andar. El estar sentado sobre un cubo es estar estático, parado; pero también puede ser el descanso luego de un largo peregrinaje. Ese contraste entre esfera / cubo, levedad / pesadez, lejos de presentar una contradicción, nos muestra una complementariedad que se expresa bellamente en el cuadro.

Esta situación que puede darse en el peregrinaje vital de una persona también se la puede relacionar con un sentido comunitario. Quien peregrina puede caminar gracias a que otros le dan soporte, aunque posiblemente estén estáticos dedicados a tareas aparentemente rutinarias. Por ejemplo, una madre que hace tareas rutinarias para que su niño pequeño pueda seguir creciendo en un ambiente sano. Una ONG  que logra tener personas activas “en campo” gracias al trabajo arduo de quienes están diseñando un proyecto. Una institución educativa, sea de educación básica o universitaria, que dedica largas horas de planificación en beneficio del aprendizaje en sus alumnos.

Volviendo al tema de “La acróbata de la bola”, Javier Barón (experto en Pintura del siglo XIX del Museo del Prado) afirma que “las dos figuras principales de esta obra revelan los polos del arte de Picasso, la creatividad y la fantasía, por un lado, y la seriedad y el rigor, por otro”. Considero que esta necesidad de creatividad, fantasía y rigor no se aplican solo al artista, sino también al peregrinaje vital, de tal manera que todos somos llamados a hacer de nuestras vidas una obra de arte.

agosto 15, 2011

La foto que debí haber tomado

Para versión en inglés, continuar abajo

Hace poco más de un mes brindé apoyo en un encuentro organizado por Jesuit Refugee Service (JRS) en Londres. Se trató de un momento celebrativo de verano, en el que se invitó a los refugiados y/o “asylum seekers” para que tengan un momento relajado de compartir la vida, cantar, o simplemente disfrutar de la conversación con otras personas. 

Mi tarea en el encuentro fue ser el fotógrafo oficial. No se trató solo de tomar fotos, sino de cumplir una serie de procedimientos. Una semana antes, se había informado que se captarían imágenes únicamente con autorización. En el día de fiesta, se tenía unas hojas en las que firmaban las personas que estaban de acuerdo con que se les tome fotos. Al evento asistieron unas 200 personas, por lo que era imposible tener total claridad sobre quiénes realmente querían fotos. Antes de presionar click, no solo pensaba en la composición fotográfica, sino también tenía que recordar si esa persona había firmado o no la autorización. Por otro lado, otras personas explícitamente me pedían fotos, y yo ni corto ni perezoso acudía feliz a su solicitud.

A la semana siguiente, expusimos varias de las fotos en las paredes del centro de atención en Londres. Una señora de Eritrea se reconoció en una foto con su niño y me pidió una copia. Otra señora del Congo quedó feliz al verse retratada cantando con micrófono en mano... En total, se llegó a imprimir como cuarenta copias.


Tomar un retrato fotográfico es acercarme un poquito
a ese misterio que constituye el otro ser humano. 

Luego de dos semanas, llegó Teresa,* una señora del Sudeste Asiático quien preguntó por su foto. Revisé los registros pero no había ninguna imagen. Ella había llegado tarde al encuentro y yo no había notado su presencia. Al ver las demás fotos de otras personas, ella tenía la expectativa de ver su foto. Al no encontrar su foto, se quedó triste hasta casi el punto de llorar. Yo le ofrecí tomar una nueva foto. Pero ella me dijo entre triste y enojada, que quería la “party picture”, es decir una foto de aquel momento festivo en que había ido con su mejor vestido. Evidentemente esto era imposible ya que el encuentro había pasado. Se trataba de una foto que debí haber tomado

La situación comprometida en la que me encontraba, me mostraba cuán significativo fue dicho encuentro para Teresa en particular, y para los otros refugiados en general. La fiesta fue un momento privilegiado puesto que se trató de un momento alegre en el que por un momento se ponían entre paréntesis las dificultades. Al mirarse en las fotos, las personas se re-conocieron desde lo mejor de ellas. Aquí se comprende por qué ellos me pidieron copia de su foto, ya que su imagen se torna un objeto simbólico de aquella alegría y esperanza deseada en tierra extranjera. Al no tomar la foto de Teresa, no había constancia de aquel momento. 

A la semana siguiente, hablé nuevamente con Teresa, reiterándole que podía tomarle la foto a pesar de que no sería una “party picture”. Ella finalmente aceptó. Logré adecuar un espacio bonito en una sala con fondo azul que generalmente se usa para reuniones. Ella vino con sus mejores galas y quedó feliz con su retrato fotográfico y pidió un par de copias. Al entregar la foto, me sentí feliz, era como si entregara un pequeño tesoro en el que ella se re-conocía y re-creaba a sí misma al verse retratada con una imagen digna, sonriente y esperanzadora.

* Nombre ficticio
P.D.: Ya que no volví a ver a Teresa, lastimosamente no conseguí autorización para publicar su retrato.


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The photo I should have taken

A little more than a month ago, I provided support to an event organized by Jesuit Refugee Service (JRS) in London. It was a party to celebrate summer, in which refugees and asylum seekers had a relaxed time sharing life, and enjoying the conversation among themselves.

My job at the meeting was to be the official photographer. It was not just taking pictures, but to fulfill a series of procedures. A week earlier, it was explained to the refugees that photographs will only be taken with permission. On the day of the party, there was a list where people gave their permission to take pictures. The event was attended by about 200 people, so it was impossible to have total control of who really wanted photos. Before pressing click, I not just thought about photographic composition, but also I had to remember if that person had signed the authorization or not. On the other hand, others explicitly asked to be photographed, and without thinking, I was happy to oblige.

The following week, we exhibited many of the pictures on the walls of the JRS – London Center. A woman from Eritrea was recognized in a picture with her child and she asked me for a copy. Another lady from Congo was happy to see herself portrayed singing with microphone in hand ... Overall, I printed out about forty copies.

After two weeks, Teresa,* a lady from the South East Asia asked for her photo. I checked the records but there was no image of her. She was late for the party and I had not noticed her presence. When she saw the pictures of other people, she was looking forward to seeing her photo. Not finding it, she was sad almost to the point of crying. I offered to take a new picture of her. But she told me between being sad and angry, that she wanted a "party picture" that is a picture at the event as she had gone with her best dress. Obviously this was impossible because the event was over. So, It was a picture I should have taken.

The difficult situation in which I was, showed me how significant was the encounter for Teresa in particular, and for other refugees in general. The party was a special moment because it was a joyful moment in which for a moment the difficulties were put on hold. While looking at the pictures, people recognize the best of them. Here I can understand why they asked me to copy their photo, the image becomes a symbolic object, that desired joy and hope in a foreign land. By not taking the photo of Teresa, there was no record of that moment.

The following week, I spoke to Teresa again, to reiterate that I could take her picture even though it would not be a "party picture". She finally agreed. I managed to adapt a nice space in a room with blue background that is usually used for meetings. She came in her best clothes and was happy with her portrait photo and asked for a couple of copies. By giving her the photo, I felt happy, it was like a little gift in which she was renewed and re-created herself to be portrayed in a dignified image with smile and hopeful.

It is a fictitious or assumed name.

julio 22, 2011

G. Manley Hopkins - jesuita y poeta

Me encuentro en Oxford y para mí ha sido inspirador conocer algo sobre Gerard Manley Hopkins (1844–89) gracias a Philip Endean, jesuita que vive en Campion Hall (Oxford) y quien está preparando una edición crítica sobre las obras de Hopkins.

Hopkins creció en una familia anglicana en Londres, se convirtió al catolicismo a los 22 años y entró en la Compañía de Jesús en Inglaterra, dos años más tarde (1868). Hopkins es reconocido por su poesía en lengua inglesa.

Aquí comparto una de sus creaciones:

PIED BEAUTY

GLORY be to God for dappled things—
For skies of couple-colour as a brinded cow;
For rose-moles all in stipple upon trout that swim;
Fresh-firecoal chestnut-falls; finches’ wings;
Landscape plotted and pieced—fold, fallow, and plough; 
 And all trades, their gear and tackle and trim.

All things counter, original, spare, strange;
Whatever is fickle, freckled (who knows how?)
With swift, slow; sweet, sour; adazzle, dim;
He fathers-forth whose beauty is past change:  
Praise him.


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(TRADUCCIÓN) 

BELLEZA MULTICOLOR

Gloria a Dios por las cosas de color mezclado.
Por los cielos con manchas de vaca berrenda;
Por los lunares que rosa granean sobre las truchas a nado;
Los raudales de castañas como brasas frescas; las alas del pinzón;
El paisaje partido y parcelado — aprisco, barbecho y labranza;
Y todos los oficios, sus aperos y avíos y atavíos. 

Todas las cosas contrarias, originales, escasas, extrañas;
Cuanto es veleidoso, veteado (¿quién sabe cómo?)
De rápido, lento; dulce, amargo; vívido, opaco; 
Engendra Aquel cuya belleza no conoce mudanza:
Alabadlo.

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Icono que retrata a Hopkins (pintado por William Hart McNichols)
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Hopkins fue un atento observador de la naturaleza. Se puede afirmar que “Pied beauty” es una alabanza a Dios por la diversidad de las cosas creadas. En el poema, la diversidad se presenta no como una limitación, sino como un “don”.

Si lográramos reconocer la riqueza de la diversidad, creo que estaríamos en un mundo mejor. Reconocer la diferencia no está en contradicción con reconocernos parte de una sola familia humana que comparte su casa (= oikos) con muchas otras criaturas. Si fuéramos conscientes de la riqueza en la diversidad, seguro habría más armonía entre seres humanos y más respeto a la naturaleza.

julio 31, 2010

La Iglesia “Nossa Senhora d’Ajuda” y Antonio Vieira

El día de hoy celebramos San Ignacio de Loyola y qué mejor día para compartir mi reciente visita a la Iglesia de “Nossa Senhora d’Ajuda” en la ciudad de Salvador, en el estado brasileño de Bahía.

Esta Iglesia, construida por los jesuitas, es conocida con el nombre de “Sé de Palha” y es la primera iglesia de la ciudad de Salvador, primera capital brasileña.

La palabra en portugués “Sé” hace referencia a la iglesia matriz de una diócesis, es decir es equivalente a catedral. “Palha” significa en español “paja”.


Ya no existe la original “Sé de Palha”. La Iglesia actual es una reconstrucción hecha entre los años 1923 - 1932.


La Iglesia conserva el púlpito desde el cual predicó el famoso jesuita Antonio Vieira (1608 - 1697), quien nació en Portugal y llegó al Brasil apenas a los siete años junto con sus padres. Estudió sus primeras letras en el colegio de los jesuitas en Salvador - BA y más adelante en esta ciudad predicó sus primeros sermones que le darían fama no solo en Brasil, sino en Europa.

Vieira fue un escritor prolífico con ideas revolucionarias para su época. Su forma de pensar le granjeó admiradores pero también enemigos como el caso de los colonos y problemas con la Inquisición por defender a los judíos recién convertidos al cristianismo. Como afirma José Verdasca: "La Obra de Padre Vieira se impone por la elevación y belleza de su estilística, por la firmeza y claridad de sus construcciones retóricas y por la oportunidad y humanismo de sus intervenciones político-sociales en que ora defiende a los indios y negros, ora ataca la corrupción y el abuso, sin olvidarse de defender a los cristianos nuevos [...] En la realidad, sus sermones – si bien son clásicas piezas de oratoria sacra – jamás dejan de ser también vibrantes, enérgicas y oportunas intervenciones político-sociales, ya se tratara de la explotación del trabajo esclavo, de la corrupción administrativa o de la guerra contra los holandeses”. [1]

La obra de Antonio Vieira es vasta y para entenderla a cabalidad hay que indagar en varias temáticas: historia general de Brasil y Portugal coloniales, historia de los jesuitas, y del cristianismo en general, historia de las invasiones holandesas, historia de los judíos y cristianos nuevos, historia de la inquisición, cuestiones de oratoria barroca, semántica y lingüística.


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[1] “A Obra do Padre Vieira impõe-se pela elevação e beleza de sua estilística, pela firmeza e clareza de suas construções retóricas, e pela oportunidade e humanismo de suas intervenções político-sociais, em que ora defende os índios e negros, ora ataca a corrupção e o abuso, sem se esquecer de defender os cristãos novos [...] Na realidade, os seus sermões – se bem que fossem clássicas peças de oratória sacra – jamais deixaram de ser também, vibrantes, enérgicas, e oportunas intervenções político-sociais, quer se tratasse da exploração do trabalho escravo, de corrupção administrativa, ou da guerra contra os holandeses”.
VERDASCA, José. “Padre Antonio Vieira. O gigante da Oratória Sacra”. In: VIEIRA, Antonio. Sermões escolhidos: texto integral. Editora Martin Claret, São Paulo, 2004, p. 12.

enero 25, 2009

En barco por el Amazonas

En el barco, el área común para descansar se torna multicolor
gracias a la gran variedad de hamacas (en portugues:
redes)

Al inicio de este año 2009 tuve la oportunidad de viajar en barco desde la ciudad brasileña de Manaos (Estado de Amazonas) hasta Belém (Estado de Pará). El barco partió desde el río Negro que más adelante se junta con el Solimões. Este “encontro das águas” pasa a formar el río Amazonas. El viaje hasta Belém dura más de cuatro días de navegación, pero si se lo hace en sentido contrario (de Belém hacia Manaos) dura un día adicional por cuanto se viaja contra la corriente.

Mi viaje en barco “11 de Mayo” fue una experiencia única en la que pude admirar la naturaleza amazónica y compartir con gente sencilla. Lo cierto es que sólo gente pobre y turistas viajan en barco ya que la mayoría de las personas prefiere tomar avión. Había más de 200 pasajeros entre los cuales estaban una decena de turistas extranjeros de países como Argentina, Alemania, Holanda y hasta una señora japonesa que hablaba perfectamente portugués y que vivía en Brasil desde hace más de treinta años.

El barco contaba con dos áreas comunes que también servían de área de descanso. Cada pasajero tenía que comprar una hamaca que era fijada en el lugar indicado. Allí se ubicaban hombres, mujeres, niños, familias. En el área cercana a la popa se encontraba la cocina y una pequeña área para los baños. También había algunos camarotes con cama y baño privado, separados del área común. Esta área es más cara y generalmente la ocupan turistas. En la tercera planta o “terraza” del barco se encontraba un mostrador donde vendían productos comestibles y se podía mirar el rio, disfrutar de la brisa, jugar cartas, o simplemente dialogar mientras se disfruta de una cerveza helada.

Me pareció que por unos días estábamos en otro tiempo, otra época en la que no existía el ruido de los carros, las grandes metrópolis ni la prisa de los relojes… Sólo existía el paisaje natural y el compartir con los demás pasajeros como si se tratara de una gran familia de viaje.

mayo 24, 2008

Museu da Língua Portuguesa - São Paulo

Quedé tan fascinado en el museo de la lengua portuguesa que ¡tomé fotos hasta de los poemas! He aquí una selección de los que me gustaron más…


mayo 12, 2008

Deus não tem sexo...

Deus não tem sexo...
Nós o chamamos de Pai por hábito e tradição machista.
Entretanto, os mais belos atributos de Deus se manifestam, geralmente, mais nas mães do que os pais, aqui na terra.

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Dios no tiene sexo...
Nosotros lo llamamos de Padre por hábito y tradición machista.
Sin embargo, los más bellos atributos de Dios se manifiestan, generalmente, más en las madres que en los padres, aquí en la tierra.


Héber Salvador de Lima